A veces me dicen: no, 
no es posible, 
por ese camino no vayas, 
en eso no creas,
no, no, no, no divagues tanto, 
no, las palabras no dan de comer, 
no sirven para soñar, 
no es un oficio esto de los versos, 
no, Valentina que no, la vida real es
otra, 
tendrás que acostumbrarte, no, 
deja de inventar poemas, que no, 
nadie quiere metáforas,  
no, que no entiendes, no!
A mí me da pena del no, 
al fin y al cabo no tiene la culpa
de tener encima tantas negativas. 
Y lo ayudo en secreto, le digo al oído
versos y versos, le canto, lo hago
sonreír, 
hasta que se le olvida y se convierte en otra
palabra. 
Y al final, no, no les hacemos caso. 

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