Abrir los ojos cada nuevo día 

y respirar profundamente, 

creer que trae consigo un regalo,
sonreírle, 

agradecerle su estúpida inercia de llegar siempre,

(un día, tras otro día, tras otro)
nos acostumbramos
a ver nuestros sueños más viejos,
cada día
más viejos 

soñando.

Esperar,

respirar,
abrir los ojos otra vez
y encontrar lo mismo
con un poco más de polvo.

Mayo 2012 

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