Acoso

Acoso

El amor los acosa,

no les deja tiempo,

ni les da respiro

para algo que no sea el amor.

El amor los asalta,

los desuella vivos

y los pone a arder

delante de los ojos de todos.

Con besos, abra­zos y caricias

bus­can sobrevivir,

pero nada más inútil:

mien­tras más numerosos e intensos,

más inde­fen­sos están,

mien­tras más cie­gos y fieros,

más per­di­dos.

Se miran, se tocan,

se envuel­ven

el uno al otro,

pero ni el amor mismo

los defend­erá

del amor mismo.

Han lle­gado a ese punto

en que ya no hay vuelta,

y morir no les importa.

Entonces mul­ti­pli­can,

lances, ardides,

y astu­cias

y no cejan en el empeño:

Sal­varse no les da

otra opción distinta

a devo­rarse a sí mismos.

Elkin Restrepo

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