He sido testigo. 

En esta y las tantas otras 
guerras 
he podido distinguir
el dolor esparcido por la tierra, 
de él nunca crece nada. 

Muchas veces recordarlo me aterra, 
cierro los ojos con fuerza 
para que desaparezca, 
pero no cesa, 

este peso se hace más grande 
cada día, 
mientras trato de sonreír y 
de vivir en mis 
escasos metros cuadrados.

La crueldad atraviesa todos los limites, 
la sangre siempre encuentra hueco 
para colarse debajo de mi puerta. 

La violencia nos dirige
hacia sus seguros aposentos. 

Mientras tanto, nosotros, 
con el miedo gobernando todo el cuerpo, 

pasivos, 

miramos desde lejos
como caen 
muertos todos los días, 
a todas horas, 
en todas partes del mundo
los otros.

Esta es la vida, 
no deberian existir en ella 
ciertas palabras. 

Pero a pesar de ello.

Insisto. Seguiré insistiendo, 

lo que el mundo necesita es poesía. 

Como un acto de amor
no olvidemos nuestra humanidad. 

There are no reviews yet.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *