La misma oscuridad

La misma oscuridad

Abrí y cerré muchas veces los ojos.

Dudé del criterio de mi mirada.

Me detuve en el silencio y observe sin prisa.

La misma oscuridad de un lado y de otro.

No sabía cuándo estaban cerrados y cuando abiertos.

La misma sombra aparecía, los mismos abismos.

Sólo sentía mis parpados subir y bajar, como una cortina invisible.

Me descubrí habitando cómodamente este misterio,

la tiniebla por la que me desplazo

en busca del tacto de un rayo de luz.

 

 

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