Lo exquisito de un cadáver

Lo exquisito de un cadáver

 

La creación también puede ser colectiva,
aunque nos guste tanto confinarnos a nuestro espacio reservado con la página, la
pluma, el silencio y nuestro ritmo. Esta creación puede ser un delicioso
cadáver exquisito creado por la sinergia del grupo.

 

Es muy sencillo. Cada persona inicia un
poema escribiendo dos líneas. Dobla el papel de manera que la primera línea queda
oculta y a partir de la segunda línea se continúa el texto. Así hasta pasar por
todas las manos que se han convocado a la creación colectiva.

 

En todas las ocasiones ha sido un
descubrimiento. Frente a las miradas escépticas de algunos los versos se fueron
hilando como si la misma inspiración les diera vida. Como si la misma voz
poética se pronunciara para que prevaleciera el arte en su comunión.

 

Este ejercicio además nos recuerda el
sentido vital de la poesía: compartirla. Compartirla en todas sus fases y
dimensiones. Desde la primera palabra que inicia el poema hasta su lectura
completa frente a un auditorio. Todo el proceso es poético y consigue influir
en el alma del artista de tal manera que lo convierte en un agente activo y
dinamizador de su propio arte.

 

He aquí las consecuencias de nuestros
experimentos:
VALENTINA  y
(Beatriz, David, Rochi, Lucas, Gabriel)

 

Cada uno en
su orilla
sabe de la
oscura brisa
que llega a
inundarlo
todo,
de sueños y
vida,
de algo
bello que nos una,
que guíe
nuestro día.
La noche
fuego
sin
despertares de espaldas,
como
lagartos nerviosos
que no se
hacen la manicura.
Y sus manos
continúan ásperas,
trabajan
sueños afilados
que quedan
suaves como las plumas.
O las manos
de una mujer
pues son
suaves, tiernas y sin rostro del tiempo,
perfectas en
su imperfección,
completas.
BEATRIZ    y
(David, Rochi, Lucas, Gabriel, Valentina)
Un mundo de
colores,
de formas
difusas
que flotan
en la esencia
de abanicos
muertos
y viento
podrido.
Maldito el
tinte amargo
y el agua
del Ganges.
Sucia, color
indescriptible.
Fue lo único
capaz
de saciarme
el alma
con la calma
y tranquilidad
que pocos
logran.
Esos que
consiguen vivir sin nada
Pueden temer
a todo.
O quizás no,
pueden
simplemente ser y no tener nada.
Pero
respira, por lo tanto lo tiene todo.
Y el todo, a
veces, no es suficiente,
es lo mismo
que tener el mar
y no poder
naufragarlo.
DAVID  y  (Rochi, Lucas, Gabriel,
Valentina, Beatriz)
Y si eliges
la púa más afilada
de mi peine
luego me hieren
a mí
tus
pestañas.
Escondían el
silencio,
protegían el
estruendo,
contenían un
momento.
Momento de
duración sin fin.
El futuro ya
no tenemos.
Echo de
menos todo lo que
aún no viví,
seguía
repitiendo una y otra vez
esperando
con ansia la salida del sol,
pues sabía
que vivir iba acompañado de esperar.
Te pienso
más ahora, te creo verdad.
Te siento el
espacio que orbito,
así, sin
más, eres el universo que
me contiene,
que me
completa
y me hace
libre,
que me
permite ser
sin tener
que ocultarse.
ROCHI     y
(Lucas, Gabriel, Valentina, Beatriz, David)
Fui a un
lugar robótico,
estrambótico.
No era bello
si no
exótico.
El exótico,
por fin.
Es cuestión
de perspectiva,
sólo depende
de donde se mira.
Lo dijo
mientras abría su mejor champagne.
Era una
lección y merecía un brindis,
merecía el
calor de un abrazo.
Y nos
elevamos en nuestro
silencio,
cada quién en busca
de nuestros
tesoros.
Pero, ¿qué
sabemos de ellos?
Quizá lo que
otros valoran como tesoro
tan solo es
la muestra
de lo que no
tienen dentro,
porque
necesito ser breve
aunque
aprendí
a dormir
deprisa.
 LUCAS
y  (Gabriel, Valentina, Beatriz,
David, Rochi)
Calcetines
sucios.
La ropa en
el suelo.
Los cuerpos
juntos en la cama.
Sedientos de
conversaciones interminables
dejan otras
mentiras y problemas.
Se desnudan,
se aman.
Guardé tu
mirada en
la pared,
junto a aquella
mancha que
crece los días de lluvia.
Mancha que
limpia el alma
como gotas
de rocío,
como agua de
vida
que crea su
propio río
de incienso
verde,
de canciones
en silencio
y de ojos
sin pestañas,
secos y
angustiosos,
desesperados,
buscan el
verdadero sentido de las miradas.
GABRIEL
y  (Valentina, Beatriz, David, Rochi,
Lucas)
Canciones
escritas con besos
sin
dirección, envueltas en carmín
y atadas con
tu cinturón.
Gritaron
porque la
libertad les trae el
viento,
los
susurros, las verdades.
Las voces
ahogadas dentro
fluyen al
unísono
como hojas
en el viento,
tintadas de
esmalte dorado,
tostadas por
el invierno,
descuartizadas
por el agua.
El fuego las
devuelve a la vida
y recorren
los senderos
buscando el
sol eterno.
Finalmente,
el eterno tiene fin.
Se queda por
allí, por allá
como mi
compasión por las personas.

 

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