Los recuerdos tenían que ser como lecciones de un oficio
que nos sirvieran sólo para hacer cosas  de cada día: algo técnico,
pero carente de cualquier densidad, de cualquier emoción.

Qué otra utilidad, sino la del sufrimiento, tiene la emoción de los recuerdos,
si nada de cuanto nos transmiten ha de volver?

R. Chirbes

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