Me gana la frialdad el cuerpo,
las ganas, la inspiración,
a punto de congelarse y romperse
en millones de cristales,
millones …
Quien lo hubiera imaginado,
estar esparcido en tantos diminutos pedazos
y todavía seguir respirando
un vaho triste y melancólico.

Me gana la frialdad el cuerpo
y las ideas, el rostro, la mirada,
se congela mi retina, mis palabras,
mi alma es un cristal de hielo
a punto de deshacerse en su propio
estallido…
Quien lo hubiera imaginado,
yo, que digo en voz alta y orgullosa
que soy del trópico.

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