Memoria Taller Leer la vida – febrero de 2016

Memoria Taller Leer la vida – febrero de 2016

Guillermo Pérez- Aranda


HAIKUS
1
este ejercicio
está exento de pasión
pero yo no
2
los días lentos
retienen el alma
en un rincón
3
la planta
me observa con serenidad
y está viva.
4
un cuadro muy feo
logra hipnotizarme
ocho horas al día
5
la mesa
está muerta
pero cría polvo
6
plantas despeinadas
toman el sol
para luego tomar la luna.
7
Al cielo le sale
un grano de pus
cuando anochece
8
la tarde
se está quemando
anunciando frío



Reto poético

SONETO DE LO QUE SUENA EN MI VENTANA
Siempre suenan negras mis madrugadas.
Desde mi cama noto el escenario,
siniestros suspiros tiemblan a diario,
de lo que un día sí fueron mis hadas.
En el pasado faltaron palmadas,
condenado ya al sistema binario
me convierto, pues, en loco sicario
y con palabras forjaré mi espada.
Y con fiero genio voy caminando,
aunque de, cuando en vez, sienta la pena
que con altivez la voy soslayando.
Y así termino desde mi almena:
mi triste ventana que está sonando,
perteneciente a la vulgar colmena.
SONETO A MI DIOS DE BOLSILLO
Yo tengo mi propio Dios de bolsillo:
simpático, divino y poeta
mas como buen andaluz, no es asceta.
Tiene verso fácil, genio sencillo,
creatividad para el estribillo
y hace, de sus muchas canciones, metas.
Tiene un bastón, muy útil bayoneta,
y usa corazón falto de pestillo.
Revelando su nombre es Don Carlos;
revelando su condición, mi abuelo.
Lo demás, no queda más que contarlo.
El recuerdo y cariño, mi consuelo.
Salvando lágrimas, opto dejarlo,
que ya no es tiempo de volver al duelo.
SONETO DE LO NUESTRO
Es como un chotis a lo colombiano
o como un buen sancocho madrileño.
Las diferencias cuecen con empeño,
las convergencias andan mano a mano.
Mi barba ya luce cabellos canos
y mis años ya no son tan pequeños
de ahí que quiera compartir mi sueño;
querer y que me quieran, así gano.
Lo nuestro ha tenido valles y cumbres
y el futuro ya nos irá contando
que, de momento, avivamos las lumbres.
Y ahora, si aún seguimos andando,
es que no será tema de costumbre
puede, sí, que nos sigamos amando.
EL SONETO DEL ADIÓS
Me despido apretando mi herida
que sangra lágrimas de amor y pena;
que, a vacíos inmensos, me condena
desterrando sueños en la partida.
Caminaré derrochando mi vida,
liberándome de tristes cadenas,
olvidándome de bellas sirenas
que batieron mi alma de sacudidas.
El polvo y lo oscuro me atormentan,
siendo la antesala de mi olvido
como en un duelo que nadie lamenta.
A Dios, derrotado, me he acogido
pues ya ni sé lo que me sustenta,
sólo como y bebo de lo vivido.
SONETO AL AMANECER
El día se está afeitando el rostro
y su piel de azul luce bien lavada,
la luna se acuesta ya en la alborada
y el sol la besa con un breve logro.
¿Cuántas vidas cabalgan como un potro
y se refugian en las madrugadas
copulando con sus apacibles hadas
o, quizá, deseando lo que es de otro?
El invierno pare a la primavera
y el verano se desangra en otoño
adornando al mundo con su solera.
Es por eso que versos tan gazmoños,
necesitan hedores a caldera
y una pizca de puta rabia: ¡coño!






Creación Colectiva 




Me subí al bolígrafo morisco aniquilando moscas
el caballo era cartaginés y se movía en Amsterdam
con el espíritu incendiario de luchas y tulipanes
que con vientos helénicos figuraban sin sentido
y con olas corintias alambraban tu frío
porque el andar suena crustáceo, coralino
los cristales cuentos más rotos mejor
caminando sin placer ninguno
el camino se acaba si los pasos se dan
sin ganas, el horizonte carece de infinito
no hay horizonte sino que somos tú y yo tendidos
la vertical es cuestión de sexo, de mí sin ti
de derecha, de izquierda caminas
en las formas de mi cuerpo tus dedos
entraste hasta el fondo de lo desconocido
esos lugares, donde no se sabe que fue el amor
en esos lugares los calcetines están sucios
y al mediodía se lavan los platos.
El pae
La cara del toro esta llena de sangre
hasta que me lo come
en un coche abierto al cielo
salen las amapolas que cociera mi olvido
en un crisantemo de vapor rojo
donde la vida es un flexo neón
porque ciertamente no solo besan los hombres
ya sabemos como inspiro Dios la vida al alma elegida
y a los zapatos herrumbrosos
y a las cantareras escondidas
escondida se quedó la voz en aquella esquina
sin pronuncia palabra la muerte aparecía
y pleno estallido la vida se hacía
cada vez más grande, casi infinita.
Cada vez más pequeño, infinita.
Me encuentro las límites en las esquinas redondas del cuerpo
buscando otros juegos a compartir contigo
hasta acercarme del fuego.
Lara 


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