No puedo cerrar los ojos
todas las noches 
esperando soñar

cuando sé que todavía  
nos cubre la sombra de la esclavitud, 
del hambre y la sequía. 

No es tiempo para soñar 

cuando un poder extraño 
excluye a los pobres del mundo,
mutila su humanidad 
y le regala más oscuridad
a su abandono.

Como puedo cerrar los ojos 
todas las noches esperando soñar 

si miles de niños lucharían por las migajas 
de pan que sobran de mi cena, 
y por el agua que bebo en exceso, 
y por algunas buenas palabras que tanto repito.

No es tiempo para cerrar los ojos 
y soñar,
creyendo que tenemos el derecho 
a dejar vivir a los demás  en la miseria. 

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