Ojalá las palabras fueran alimento

y al comer una a,

mordisquearla,

inventarle un color y un aroma,

pasarla por la lengua

buscándole un sabor

y llenar el estómago.

Ojalá las palabras fueran un hogar,

una encima de la otra

convertidas en asientos,

mesas y armarios,

ojalá las palabras fueran un vestido

que se deja mecer del viento,

ojalá necesitara para vivir

solo nombrar el mundo.

There are no reviews yet.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *