Persigo una ola, 
cruzo una calle, 
espero el cambio de semáforo, 
la ola avanza cuesta abajo, 
busca el mar, 
yo la busco a ella. 

Y así, vamos doblando esquinas,
recorriendo los caminos de cemento
e indiferencia. 

Nadie oye su brisa al pasar. 

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