Podría huir dramáticamente de mis 
obligaciones poéticas, 
callarme para siempre de una vez, 

aceptar que el mundo no esta hecho de poesía
y que para vivir las palabras vienen y van, 

que no importa qué y cómo lea, 
los oídos son sordos 
para escuchar la verdad. 

Que hacemos parte de una utopía lírica  
y que la palabra no basta para luchar. 

Solo a mi se me revuelve la vida
y en este momento izo mi bandera, 
porque a pesar del miedo el corazón me gana, 

frente a ustedes mi ejercito, 
cubierto de pintura, papel doblado y 
sinónimos a reventar, 

tiembla mi fuerza de lucha porque es el momento 
de pronunciar, 

atada a mi pecho la vida
como amuleto de mi campaña, 

tengo las municiones ordenadas, 
de la A a la Z todo lo que quieran disparar, 

protegeros de las historias, 
tener cuidado con el vértigo de un poeta
que de la caída nadie sale intacto. 

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