Soy una ola del mar,
mientras camino por la calle sueno como la concha de un caracol cuando se pone en la oreja,
pero nadie me escucha, su oído es sordo a mi naturaleza marítima,
el ruido de la ciudad me aplasta,
como me aplastaría una ola más grande,
a mí no me importa pasar desapercibida
con mi rumor débil e inexacto,
no me importa porque la brisa fresca siempre llega y me reconoce. 

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