Te cuento en secreto

Te cuento en secreto

Ella es morena como el azúcar sin refinar. Tiene los dientes grandes y come tomates. Cuando aprendió a caminar me perseguía con palos de madera. Tenía la espalda llena de pelos como un perro, se subía a los árboles y le gustaba orinar de pie como un niño. Se sentaba en la puerta de mi habitación a mirarme sin decir nada, copiaba mis dibujos y mis poemas. Yo la odiaba tanto que al final no me quedo más remedio que quererla así como era, tan ella.

 

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