Tengo tantos ángeles rodeándome, 
volando muy cerquita. 

Tantas bendiciones 
que no reconozco, 
la felicidad es invisible, 
se respira en el aire, 
es una pena que siempre 
esperemos verla atravesar
la puerta, 
cuando ya ha estado con nosotros 
desde la primera sonrisa. 

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