Una lección de inocencia

Una lección de inocencia

Van Gogh pintó una vez
el retrato del mundo.

Allí estaba todo:
Las flores que se abren
y las puertas que se cierran,
los días de llanto
y los días de oro
los senderos y los sueños,
los ramajes y las palomas.

También un niño
mirando dos amantes
y también la del nacimiento
y la muerte de cada hombre.

Para lograr este retrato, Van Gogh
no tuvo sino que pintar una silla.

Héctor Rojas Herazo
(Tolú, Sucre 1921)

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