Y de repente
nuestra vida empieza 

a
transcurrir lejos, 

en una
distancia que nos absorbe, 

y nos
acostumbramos a echar de menos, 

a no estar
en lo importante, 

a dejar
llenar de polvo el afecto, 

de repente
somos más viejos en nuestros 

recuerdos, 

olvidamos
actualizar los abrazos

y el impulso
de tocarnos y mirarnos, 

de hablar de
amor, ya no tiene fuerza. 

De repente
nos despertamos un día lejos 

de nosotros
mismos, 

lejos de
aquello que hemos amado hace mucho, 

de repente
los propósitos son otros ya, 

habitamos
esta distancia que no se puede 

echar
atrás, 

estamos
lejos, lejos, y el tiempo sigue 

cayéndonos
encima, 

una
necesidad que nos aplasta. 

De repente
la distancia es lo que ahora nos define

y no nos
queda vida ya para 

emprender el
viaje de vuelta. 

27 Nov 2015.

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